Todo empezó en consulta. Cada evaluación terminaba en papel o en una hoja de cálculo distinta, los datos de fuerza no se comparaban entre sesiones y el atleta se enteraba de su progreso solo si alguien se lo contaba.
Decidimos construir primero lo esencial: una historia clínica que se adapta a cada paciente y un motor clínico determinista que calcula asimetrías, índice RTS y carga ACWR sin cajas negras. Sobre esa base sumamos después herramientas de inteligencia artificial, siempre como apoyo al razonamiento del fisioterapeuta.
Hoy KineReach acompaña a fisioterapeutas independientes y a clínicas con equipo, y cada mejora nace de lo que nos piden quienes lo usan todos los días.